Un destino inesperado, un paraíso de invierno, Suiza es famoso por sus paisajes naturales y los Alpes nevados. El “país más feliz del mundo” puede convertirse en el mejor escenario para vuestra luna de miel.
¿No queréis una luna de miel tropical? ¿Qué os obliga a realizar un viaje trasatlántico para dar con lugares únicos? Mucho más cerca, en el mismísimo centro de Europa, podéis visitar un mundo mágico: Suiza. Ciudades históricas, pueblos con encanto, castillos emblemáticos, tradición, queso y chocolate.
En contra de lo que podrías pensar, la perfecta luna de miel en Suiza no arranca en la capital Berna ni en Zurich, con sus más de 50 museos y su agitada vida nocturna. Tampoco en la diplomática Ginebra. Un viaje romántico debería empezar en una ubicación idílica a orillas del lago Lemán, en la ciudad de Lausana. Durante más de mil años, la capital del cantón de Vaud fue sede obispal. Podéis alojaros en alguna antigua residencia episcopal del casco antiguo, dominado por la catedral gótica, y pasear por las estrechas y pintorescas calles del barrio porteño de Ouchy. Entre las 22:00 y 2:00 horas escucharéis al sereno anunciar las horas desde el campanario, una tradición que se conserva desde 1405.
Os encantará navegar por el lago en barcas de vapor o subir a gran altura y montar en el romántico “tren de la vid” para ir desde desde Vevey a Chexbres atravesand los viñedos del Lavaux.







